Qigong IV
¡Ya vamos por la mitad de la serie del Qigong de Ocho Sonidos Curativos!
La versión que estamos explicando es muy sencilla, pero su práctica regular es muy potente y beneficiosa.
Tan simple como inspirar y exhalar emitiendo un sonido concreto. La vibración del sonido en nuestro cuerpo tiene un efecto terapéutico.
¡Hoy nos toca hablar del Sonido del Bazo!
Elemento es una traducción popular, pero de una forma más correcta hablaríamos de Fases o Movimientos.
“Rige el Transporte, la Transformación y el Ascenso”
“Controla la Sangre”
“Controla el Yi, la Intención”
“Su emoción es la Preocupación”
“Nutre los Músculos”
Empezaremos sentándonos relajados pero bien erguidos. Lo haremos en un cojín o en el suelo si podemos, o en una silla si no estamos acostumbrados. Las manos están separadas, cada una descansa en un muslo. Esperamos un tiempo así, sin hacer nada.
Busquemos una práctica muy simple y regulemos una respiración tranquila.
El movimiento de los brazos durante el ejercicio es sencillo. Las manos suben frente al cuerpo palma arriba con los codos doblados hasta que los dedos tocan su hombro correspondiente, quedando el dorso de la mano hacia arriba,
Entonces doblamos el torso hacia adelante como haciéndonos una pelota, los codos salen a los lados. Esperamos un momento y recuperamos la posición erguida con las manos en los muslos.
La respiración en este ejercicio es cuadrada.
1) Inhalamos lento mientras suben las manos
2)Mantenemos el aire un momento con las manos en los hombros.
3)Exhalamos vibrando el sonido “Hhuuuu” mientras doblamos el torso.
4) Estamos un momento sin aire mientras nos erguimos y las manos descansan en los muslos.
La secuencia entera se considera 1 repetición. 56 repeticiones constituyen una sesión.
Si respiramos profundamente y vibramos bien el sonido tenemos una práctica muy beneficiosa a la que dedicar 20 minutos. Es muy buena idea dar un paseo tranquilo después de practicar.
